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Cuenca es un municipio español perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y una ciudad, capital de la provincia de su mismo nombre. Están situados algo al norte del centro geográfico de la provincia, a una altitud media de 946 msnm y su extenso término municipal, de 911.06 km² es uno de los mayores de España.[2] El municipio contaba con una población empadronada de 55.866 habitantes en 2009 (INE).[3]

Aunque en los alrededores de la ciudad se tiene constancia de población desde el Paleolítico Superior,[4] no es hasta la conquista musulmana cuando se construye la fortaleza de Qūnka, que dio origen a la ciudad actual.[5] Ésta se contaba en origen entre las otras tantas de la cora de Santaver (Ercávica), pero fue ganando importancia paulatinamente.[6] El rey cristiano Alfonso VIII la conquistó en 1177 y le otorgó el Fuero de Cuenca, uno de los más prestigiosos de la historia de Castilla.[7] Su economía se centró en la industria textil, de gran renombre durante los siglos XV y XVI, lo que produjo una gran actividad constructiva. Sin embargo, la pañería se hundió en el siglo XVII, conllevando una drástica pérdida de población, que fue recuperándose a lo largo del siglo siguiente. En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca, aunque las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX.[6] En la actualidad, la economía se centra sobre todo en el turismo, potenciado desde que en 1996 su casco antiguo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad.[8]

Cuenca conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico, que se extiende por toda la ciudad antigua, aunque focalizado en edificios como la Catedral o las Casas Colgadas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad.[9] [10] Se caracteriza también por poseer un buen número de museos (más de 10) en el reducido espacio de la ciudad antigua. Entre ellos destacan el Museo de Arte Abstracto Español, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha y el Museo de Cuenca.[11] Entre los principales eventos culturales se encuentran la Semana Santa[12] y la Semana de la Música

El topónimo Cuenca deriva del árabe قونكة (Qūnkatu), en origen aplicado sólo a la alcazaba situada donde hoy se levantan los restos del castillo y posteriormente extendido al conjunto de la ciudad.[5]

Símbolos

Títulos

Cuenca ostenta la categoría histórica de ciudad, con los títulos de «Muy Noble, Muy Leal, Fidelísima y Heroica». Obtuvo el título de «Ciudad» de Alfonso X en 1257,[14] y los de «Muy Noble y Muy Leal» en 1465, de mano de Enrique IV.[15] Tras la Guerra de Sucesión, en la que Cuenca luchó a favor de Felipe V, éste le otorgó los títulos de «Fidelísima y Heroica».[7]

Escudo

El escudo de Cuenca se describe heráldicamente de la siguiente manera: En un campo de gules (rojo), un cáliz de oro sumado de una estrella de ocho puntas de plata. Al timbre corona real antigua, abierta, compuesta por un círculo de oro engastado de piedras preciosas que sostiene ocho florones, visibles cinco, interpolado de perlas.[16] Tradicionalmente se ha explicado esta composición suponiendo que éstas fueron las armas entregadas por Alfonso VIII a la ciudad, significando el rojo la sangre que conllevó la toma de la ciudad, la estrella por haber comenzado el sitio el día de la Epifanía y el cáliz por haberse consumado éste el día de San Mateo.[16] No obstante, la investigación heráldica ha confirmado que en una primera etapa el cáliz no sería tal, sino un cuenco, arma parlante de Cuenca al menos desde tiempos de Alfonso X.[16] En tiempos de los Reyes Católicos se extiende la costumbre de modificar los emblemas tradicionales por otros más ornados, por lo que el cuenco se transforma en cáliz. La estrella quizás tenga su origen en el emblema del reino de Toledo, habiendo variado el número de sus puntas entre 6 y 8 a lo largo de los siglos.[16]

Geografía física

Ubicación 

Vista aérea de Cuenca.

La ciudad de Cuenca se divide en dos zonas bien diferenciadas: la ciudad antigua y la ciudad nueva. La primera está situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al norte y su afluente el río Huécar al sur.[12] Este último río desemboca en la parte baja de la ciudad antigua, poco antes del llamado Puente de San Antón. Al oeste y sur de la ciudad antigua, y separada por el río Huécar, se extiende la ciudad nueva en dirección N-S, con su centro neurálgico en la calle de Carretería.[12] La altitud de la ciudad oscila entre los 920 msnm de la ciudad nueva y los poco más de 1000 de la parte más alta de la ciudad antigua.[2]

Climatología

El clima de Cuenca es mediterráneo continental, con temperaturas frías en invierno y suaves en verano, y una importante oscilación térmica diaria durante todo el año, más acusada en los meses de más calor. Las precipitaciones son más abundantes que en su entorno debido a la orografía montañosa de la Serranía de Cuenca, por lo que se superan los 500 mm. anuales.[2] Presenta un mínimo de lluvias en los meses de verano. Los récords de temperatura registrados en el Observatorio de Cuenca son los 39,6° del 30 de julio de 1981 y los -17,8° del 3 de enero de 1971. Los primeros vestigios humanos de la provincia de Cuenca datan del Paleolítico Superior, en torno al 90.000 a.C.[4] Las principales tribus de la zona parece que fueron en un principio los beribraces y arévacos, llegando luego los olcades tomaron el control de la mayor parte de la actual provincia y los lobetanos que tenían su capital en Lobetum.[4] Ya en época romana la serranía conquense, se vio envuelta en varias las Guerras Celtíberas. Si bien en la provincia existieron tres importantes ciudades romanas (Segóbriga, Ercávica y Valeria), la zona de la capital estuvo muy poco poblada, habiéndose hallado tan sólo vestigios de un pequeño asentamiento cercano al puente del Castellar.[4]

 

 

Caja de marfil, realizada en el taller de Cuenca hacia 1050. Museo del Louvre.

El esquema poblacional romano se perpetuó a la llegada de las invasiones bárbaras, aunque ya con un declive de los centros urbanos romanos.[4] Es durante la posterior invasión musulmana cuando aparece constancia de poblamiento en el emplazamiento actual de Cuenca. Aunque no está clara su fundación, ya existía en el año 784 la ciudad de Qūnka o Kūnka, favorecida por la base que establecieron los Banu Di-l-Nun,[19] e integrada en la cora de Santaver.[20] [6] La plaza fue creciendo en importancia y población, hasta que consiguió convertirse en capital de la cora. No obsante, al caer el califato de Córdoba en 1031, quedó integrada en la Taifa de Toledo,[20] sirviendo de puente para la conquista de los reinos de Valencia y Córdoba. Como consecuencia de la derrota de Alfonso VI en Sagrajas el rey sevillano Al-Mu'tamid aprovechó para adueñarse de Cuenca pero en 1091 los almorávides atacaron Sevilla y el rey Al-Mutamid se vio obligado a pedir ayuda al rey leonés. En 1108 Cuenca pasó al control de los almorávides tras la batalla de Ucles.[21]

Según la tradición, Alfonso VIII puso cerco a la ciudad el día de la Epifanía de 1177 y entró triunfante en Cuenca el el 21 de septiembre del mismo año.[6] La población se distribuyó dentro de la ciudad de acuerdo con su religión: los musulmanes quedaron relegados a la zona del alcázar (actual plaza de Mangana),[7] mientras que la judería se estableció en torno a la actual calle de Zapaterías y el resto de la ciudad se dividió en parroquias católicas.[6] Una vez acabada la conquista, se constituyó un concejo y una sede episcopal y se llevó a cabo una campaña de repoblación,[6] favorecida por el Fuero de Cuenca, que fue el prototipo de muchos de los subsiguientes fueros de Castilla, León, Aragón y Portugal.[7] Alfonso X el Sabio le concedió título de ciudad en 1257.[14] Durante los siglos XIV y XV se empezó a configurar la parte baja de la ciudad, apareciendo los barrios de San Antón y de Tiradores.[7] En el marco de las disputas entre el rey Alfonso XI y Don Juan Manuel, Cuenca llegó a formar parte durante algunos años del señorío de Villena, volviendo a pertencer al rey cuando éste le otorgó plena amnistía al señor de Villena.[22] La ciudad fue asediada varias veces por los aragoneses, pero nunca llegaron a tomarla.[15]

 

 

Torre de Mangana, construida en el siglo XVI.

Cuenca se convirtió en un importante nexo económico a causa, sobre todo, de la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras trajo consigo una extensa industria de transformación de lanas,[7] calculándose que la población de la ciudad en el siglo XVI alcanzaría los 15.000 habitantes,[23] Cuenca se convirtió en cabeza del sistema judicial y se le concedió el voto en Cortes,[6] mientras que la bonanza económica se tradujo en una imparable actividad constructiva.[23] Sin embargo, la epidemia de peste de 1588 fue preludio del declive que se alargaría durante todo el siglo XVII. A la epidemia le siguió una larga sequía y varias plagas de langostas que hicieron descender drásticamente la población hasta tan sólo 1.500 habitantes en toda la ciudad.[24] De la misma manera, la subida del precio de la lana conllevó la decadencia de la transhumancia y, como consecuencia, el hundimiento de la pañería conquense.[6] Aunque la economía se recuperó poco a poco, el siglo XVIII comenzó con otra crisis que afectó especialmente a la actividad textil y conllevó el cierre de la Casa de la Moneda y de los molinos de papel. Durante la Guerra de Sucesión Cuenca se puso del lado de Felipe V, que compensó a la ciudad añadiendo los títulos de «Fidelísima y Heroica» a los de «Muy Noble y Muy Leal» que ya ostentaba.[7] [25]

De los 80 telares existentes en 1735, sólo quedaban 22 en 1763. El entonces arcediano y posteriormente obispo, Antonio Palafox, decidió relanzar la industria textil, intento que resultó infructuoso dada la prohibición de Carlos IV de abrir talleres textiles, a fin de evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices.[6] A lo largo del siglo XIX se conformó la ciudad actual, convirtiéndose la calle Alfonso VIII en la principal vía que comunicaba con la Plaza Mayor.[7] Sin embargo, las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX.[6] Durante la Guerra de la Independencia la ciudad resultó saqueada más de 9 veces, y la población diezmada.[26] En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca,[6] al tiempo que comenzaba la Primera Guerra Carlista, que se saldó tan sólo con varias tentativas de ataque.[26] La Segunda Guerra Carlista apenas tuvo ninguna repercusión en la ciudad, mientras que durante la Tercera fue saqueada dos veces. El segundo ataque, en 1874, fue el más cruento de todos: ardió gran parte de la ciudad y la batalla de saldó con 300 muertos, 40 de ellos civiles, y 700 heridos.[26] En 1883 llegó el ferrocarril desde Aranjuez, lo que unido a la instalación de unas pocas serrerías ayudó a la recuperación económica, superando los 10.000 habitantes en 1900.[26]

 

 

Vista de la ciudad antigua y las hoces del Huécar y el Júcar desde el cerro del Socorro. El 7 de diciembre de 1996 la «Histórica ciudad amurallada de Cuenca» fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Si ya a finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose éste a la calle Carretería (en la ciudad nueva), este cambio se ve intensificado a medida que avanza el siglo XX.[7] Se construye el parque de San Julián sobre las antiguas huertas del Huécar y aumentan en tamaño tanto este barrio como los de San Antón y de Tiradores.[27] El dinamismo econónico que se vivió a principios de siglo promovió la aparición de algunas industrias modernas y, por tanto, de los movimientos obreros y socialistas en la ciudad. El 17 de julio de 1931, días después de proclamarse la Segunda República se constituyó el nuevo ayuntamiento.[27] Durante la Guerra Civil Cuenca quedó del lado republicano. Los primeros días reinó el caos, produciéndose los mayores destrozos, entre ellos el saqueo del Palacio Episcopal y la catedral, donde se quemaron los restos de San Julián.[27] Aun así, y pese a los rigores de la guerra y los esporádicos ataques, Cuenca vivió bastante al margen de la guerra los años subsiguientes, siendo tomada por las tropas franquistas el 29 de marzo de 1939.[27]

Los años de la posguerra son también los del el éxodo rural y con él, la construcción de la Cuenca moderna, consolidándose de manera definitiva la ciudad nueva como centro de la ciudad, y quedando la ciudad antigua como barrio periférico, casi en estado de abandono en algunos puntos. En 1963 el casco antiguo de Cuenca y su entorno se declaran "Paisaje Pintoresco",[27] lo que, unido a la fundación en 1966 del Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, promueve la recuperación de este entorno y su promoción turística. El 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, sus antiguos arrabales y las hoces de ambos ríos son declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.[8] [27País   España • Com. autónoma   Castilla-La Mancha • Provincia   Cuenca • Comarca Serranía Media Ubicación  40°4′0″N 2°9′0″O / 40.06667, -2.15Coordenadas:  40°4′0″N 2°9′0″O / 40.06667, -2.15 • Altitud 946 msnm • Distancias 182 km a Toledo

163 km a Madrid

Superficie 911,06 km² Fundación siglo VIII Población 56.189 hab. (2010) • Densidad 61,67 hab./km² Gentilicio conquense Código postal 16000 Pref. telefónico 969 Alcalde (2007) Francisco Javier Pulido (PP) Hermanada con  Cuenca (Ecuador)

 L'Aquila (Italia)

 Ronda (España)[1]

 Paju (Corea del Sur) Patrón San Julián Patrona Nuestra Señora de la Luz Sitio web Ayuntamiento de Cuenca

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